
Para lograr esta atracción sexual, el cazador tiene a su disposición los siguientes medios: abstinencia sexual y por consiguiente un estado latente de exitación; pureza física producida por baños, vomitos y dieta; pureza virtual de sus armas, el uso de plantas aromáticas cuyo perfume es excitante; pintura facial; el uso de tabaco; amuletos especiales e invocaciones mágicas. Siguiendo estas reglas el (cazador) puede emprender la caza pero siempre consciente del respectivo aspecto erótico y de la relación esencialmente sexual que lo une a su presa.
(Identidad y armonía en la tradición oral Ese Eja. María C. Chavarría.)
(Identidad y armonía en la tradición oral Ese Eja. María C. Chavarría.)
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