Hoy he despertado con una mezcla de emociones extrañas. El oso panda que compré ayer dormía a mi lado sustituyendo a mi esposo y en mi sonrisa había un hálito de egoísmo incomprensiblemente maquiavélico.
En el fondo, me repetí como cada vez que no me siento cómoda conmigo misma, son sólo emociones. Siempre estuve en contra de la manera tradicional de ver las emociones, frases absurdas como "el amor lo puede todo" o "lo amo y tengo que buscar mi felicidad" siempre me han parecido excusas dramáticas salidas de telenovelas mexicanas (recuérdese a Verónica Castro volteando la cara antes de cantar "aprendí a lloraaar").
Me repetí entonces "son sólo emociones" y mi sonrisa egoísta y maquiavélica regresó a una mirada perdida entre mis recuerdos. Aprendemos a ver las cosas de otra manera y esa otra manera hace que las cosas lindas sean todavía más lindas, como Ámsterdam y su hierba (no hay ciudad más linda que la que te permite verla estón legalmente) en Ámsterdam los canales son ríos de miel, y las bicicletas instrumentos de amor, el cielo te cubre y te abriga y las putas sonríen porque todas están enamoradas de ti.
Aprendemos a ver las cosas de otra manera y las cosas feas son menos dañinas, la culpa no mata sólo te fortalece, el trabajo es sólo una excusa para el descanso y el sufrimiento por un hombre que te chotea sólo sirve para disfrutar del beso del hombre que te acepta.
Por eso quiero a Cortázar, porque nos enseña a subir las escaleras hacia atrás, a mirar las cosas con una sonrisa egoísta y maquiavélica, sin pudor y sin reparos, en silencio y sin excusas. Porque es lo más saludable ante todo, porque el amor y las emociones hay que sentirlas por placer y no para cagarte la vida.
Aquí va uno de los textos de Julito que más me gustan.
En un lugar de la bibliografía del que no quiero acordarme, se explicó alguna vez que hay escaleras para subir y escaleras para bajar; lo que no se dijo entonces es que también puede haber escaleras para ir hacia atrás. Los usuarios de estos útiles artefactos, comprenderán sin excesivo esfuerzo que cualquier escalera va hacia atrás si uno la sube de espaldas, pero lo que en esos casos está por verse es el resultado de tan insólito proceso.
Hágase la prueba con cualquier escalera exterior; vencido el primer sentimiento de incomodidad e incluso de vértigo, se descubrirá a cada peldaño un nuevo ámbito que si bien forma parte del ámbito del peldaño precedente, al mismo tiempo lo corrige, lo critica y lo ensancha. Piénsese que muy poco antes, la última vez que se había trepado en la forma usual por esa escalera, el mundo de atrás quedaba abolido por la escalera misma, su hipnótica sucesión de peldaños; en cambio bastará subirla de espaldas para que un horizonte limitado al comienzo por la tapia del jardín, salte ahora hasta el campito de los Peñaloza, abarque luego el molino de la Turca, estalle en los álamos del cementerio, y con un poco de suerte llegue hasta el horizonte de verdad, el de la definición que nos enseñaba la señorita de tercer grado. ¿Y el cielo, y las nubes? Cuéntelas cuando esté en lo más alto, bébase el cielo que le cae en plena cara desde su inmenso embudo. A lo mejor después, cuando gire en redondo y entre en el piso alto de su casa, en su vida doméstica y diaria, comprenderá que también allí había que mirar muchas cosas en esa forma, que también en una boca, un amor, una novela, había que subir hacia atrás.
Pero tenga cuidado, es fácil tropezar y caerse; hay cosas que sólo se dejan ver mientras se sube hacia atrás y otras que no quieren, que tienen miedo de ese ascenso que las obliga a desnudarse tanto; obstinadas en su nivel y en su máscara se vengan cruelmente del que sube de espaldas para ver lo otro, el campito de los Peñaloza o los álamos del cementerio. Cuidado con esa silla; cuidado con esa mujer
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15/2/09
8/12/08
Cortázar
Me encontré con esto, y siempre me pone muy feliz escucharlo hablar.
disfruten a Julio Cortázar, hablando de sí mismo.
disfruten a Julio Cortázar, hablando de sí mismo.
29/3/08
¿Quién eres? (18-07-07)
¿Quién eres? Sólo ahora recordé que le preguntaba eso a Juca y a todos los amores imaginarios cuando hablaba con ellos en la ducha.
¿Quién eres? Es la gran pregunta del diálogo entre Rosaura y Segismundo, una frase que se me quedó grabada... Juca era todo para mí, el hombre superlativo, amor, amigo, maestro, un bicho raro capaz de una moral perfecta y un amor absurdamente incondicional, algo imposible de imaginar a mis entonces 18 añitos.
En Segismundo, la pregunta es el principio de la sorpresa, ve a Rosaura y ve más que un hombre, ve una mujer oculta, un bicho que es una cosa y otra, un no sé qué que no ha visto jamás, un ente fuera de su mundo pequeño donde torre, guarda y alcaide lo son todo.
Y Rosaura ¿qué ve en Segismundo?... no sólo ve el principio del final de sus dolores, un paliativo a sus penas, un "sabio" que recoge las hojas que ella arroja, no pues, por que si lo vemos bien, Segismundo es el hombre perfecto del que todas podrían enamorarse porque es a la vez salvaje y víctima. Es el único que puede provocar ternura y a la vez pasión. Niño rebelde y torturado y a la vez capaz de cambiar y convertirse en rey, esposo, y hermoso, qué más puede pedir una mujer. Lo que nunca comprendí es, ¿de qué diablos sirve esa escena románticamente extraña y maravillosa si la tonta termina casándose con Astolfo?
Aunque, saliendo de la historia y de mis 18 años... Rosaura se llevó la mejor parte, yo prefiero al hombre ya fabricado, ya educado, ya maravilloso ¿yo cambiar sujetos para convertirlos en hombres amorosos y correctos? tu abuelita en patines... En fin. Habrá que encontrar un ¿quién eres?, y esperar que sea Astolfo, convertirse en una Rosaura, valiente, salvaje y a la vez femenina, dulce y con un pasado tormentoso que se tiene que superar; y luego ser "felices por siempre" mientras el salvaje supuestamente regenerado de Segismundo se casa con su Estrella. Ay... se nota que me gusta "la vida es sueño" hoy tuve ganas de divagar...
Pd. Por si acaso haya en el mundo algún otro como el que alguna vez encontré por ahí... "La vida es sueño" forma parte de los clásicos del siglo de oro español, obra cumbre de Calderón de la Barca. No tiene NADA QUE VER con la Divina Comedia, uno de los grandes clásicos de la literatura universal, de Dante Alighieri (ITALIANO!!!!). En serio que me encontré con uno capaz de confundirlos ¿que no me creen? ¿acaso yo sé mentir?
los enemigos buenitos
... las raíces, que crecen en las tinieblas, sin las cuales el árbol no tendría fuerza ni estructura para mantenerse en pie. Los enemigos son las raíces y los amigos, las ramas que lo hacen florecer
De Rose
Un gran farsante, por un momento casi me convence de dedicarme al yoga... pero debo reconocer que es uno de los buenos. El yoga tiene sus cosas pajas, y si alguien quiere dedicarse "religiosamente" a él, debe ser bastante saludable para el cuerpo... pero ese rollo del espíritu y la mente... naa, no me la creo.
De Rose
Un gran farsante, por un momento casi me convence de dedicarme al yoga... pero debo reconocer que es uno de los buenos. El yoga tiene sus cosas pajas, y si alguien quiere dedicarse "religiosamente" a él, debe ser bastante saludable para el cuerpo... pero ese rollo del espíritu y la mente... naa, no me la creo.
30/11/07
De pronto extendió la mano y lo tocó. "qué bárbaro" , dijo, sinceramente asustada, y fue todo lo que pudo decir. Jose Arcadio sintió que los huesos se le llenaban de espuma, que tenía un miedo lánguido y unos terribles deseos de llorar. La mujer no le hizo ninguna insinuación. Pero José Arcadio la siguió buscando toda la noche en el olor de humo que ella tenía en las axilas y que se le quedó metido debajo del pellejo.
Pongo este texto fragmento no por que sea particularmente bello si no porque me sorprendió la capacidad que tiene García Márquez de hablar de cosas sensuales sin que el texto llegue a ser sensual, más bien crudo y hasta cruel.
Pongo este texto fragmento no por que sea particularmente bello si no porque me sorprendió la capacidad que tiene García Márquez de hablar de cosas sensuales sin que el texto llegue a ser sensual, más bien crudo y hasta cruel.
De Talpa, de Juan Rulfo
12/11/07
De Hamlet, de William Shakespeare
REY: Bueno, Hamlet, ¿dónde está Polonio?
HAMLET: En una cena.
REY: ¿En una cena? ¿Dónde?
HAMLET: No donde come, sino donde es comido; está complaciendo a un congreso político de gusanos. El gusano es el gran soberano de los comensales: cuando cebamos a los demás animales para engordarnos, no hacemos más que engordarnos para cebar a los gusanos. El rey gordo y el mendigo flaco son platos distintos de una misma mesa. Así acaba todo.
REY: ¡Dios! ¡Dios!
HAMLET: Un hombre puede pesacar con el gusano que comió de un rey, y comerse después el pes qu ese alimentó con el gusano.
REY: ¿Qué significado encierra eso?
HAMLET: Ninguno, excepto haceros ver cómo un rey puede viajar por las tripas de un mendigo.
(Traducción de Ramiro Pinilla, Castel y Moretón Editores, S.A.)
HAMLET: En una cena.
REY: ¿En una cena? ¿Dónde?
HAMLET: No donde come, sino donde es comido; está complaciendo a un congreso político de gusanos. El gusano es el gran soberano de los comensales: cuando cebamos a los demás animales para engordarnos, no hacemos más que engordarnos para cebar a los gusanos. El rey gordo y el mendigo flaco son platos distintos de una misma mesa. Así acaba todo.
REY: ¡Dios! ¡Dios!
HAMLET: Un hombre puede pesacar con el gusano que comió de un rey, y comerse después el pes qu ese alimentó con el gusano.
REY: ¿Qué significado encierra eso?
HAMLET: Ninguno, excepto haceros ver cómo un rey puede viajar por las tripas de un mendigo.
(Traducción de Ramiro Pinilla, Castel y Moretón Editores, S.A.)
De Romeo Y Julieta, de William Shakespeare
JULIET
O, bid me leap, rather than marry Paris,
From off the battlements of yonder tower;
Or walk in thievish ways; or bid me lurk
Where serpents are; chain me with roaring bears;
Or shut me nightly in a charnel-house,
O'er-cover'd quite with dead men's rattling bones,
With reeky shanks and yellow chapless skulls;
Or bid me go into a new-made grave
And hide me with a dead man in his shroud;
Things that, to hear them told, have made me tremble;
And I will do it without fear or doubt,
To live an unstain'd wife to my sweet love.
JULIETA
Oh, antes que casarme con Paris pídeme que salte de las almenas de aquella torre, que marche por caminos de salteadores, que me oculte en un nido de serpientes; encadéname a rugientes osos, enciérrame de noche en un osario repleto de crujietnes huesos, renegridas tibias y amarillentas calaveras que perdieron su quijada; pídeme que descienda a una tumba recién abierta y que, junto al cadáver, me cubra con su mortaja, cosas todas que, con sólo oírlas, me espantaban y las haré sin temor ni duda con tal de conservarme esposa inmaculada para mi dulce amor.
(trad. Enrique Chueca. Castel y Moretón Editores)
O, bid me leap, rather than marry Paris,
From off the battlements of yonder tower;
Or walk in thievish ways; or bid me lurk
Where serpents are; chain me with roaring bears;
Or shut me nightly in a charnel-house,
O'er-cover'd quite with dead men's rattling bones,
With reeky shanks and yellow chapless skulls;
Or bid me go into a new-made grave
And hide me with a dead man in his shroud;
Things that, to hear them told, have made me tremble;
And I will do it without fear or doubt,
To live an unstain'd wife to my sweet love.
JULIETA
Oh, antes que casarme con Paris pídeme que salte de las almenas de aquella torre, que marche por caminos de salteadores, que me oculte en un nido de serpientes; encadéname a rugientes osos, enciérrame de noche en un osario repleto de crujietnes huesos, renegridas tibias y amarillentas calaveras que perdieron su quijada; pídeme que descienda a una tumba recién abierta y que, junto al cadáver, me cubra con su mortaja, cosas todas que, con sólo oírlas, me espantaban y las haré sin temor ni duda con tal de conservarme esposa inmaculada para mi dulce amor.
(trad. Enrique Chueca. Castel y Moretón Editores)
De Julio Cortazar: Lucas, sus largas marchas
Todo el mundo sabe que la Tierra está separada de los otros astros por una cantidad variable de años luz. Lo que pocos saben (en realidad, solamente yo) es que Margarita está separada de mí por una cantidad considerable de años caracol.
Al principio pensé que se trataba de años tortuga, pero he tenido que abandonar esa unidad de medida demasiado halagadora. Por poco que camine una tortuga, yo hubiera terminado por llegar a Margarita, pero en cambio Osvaldo, mi caracol preferido, no me deja la menor esperanza. Vaya a saber cuando se inici o la marcha que lo fue distanciando imperceptiblemente de mi zapato izquierdo, luego que lo hube orientado con extrema precisión hacia el tumbo que lo llevara a Margarita. Repleto de lechuga fresca, cuidado y atendido amorosamente, su primer avance fue promisorio, y me dije esperanzadamente que antes de que el pino del patio sobrepasara la altura del tejado, los plateados cuernos de Osvaldo entrarían en el campo visual de Margarita pare llevarle mi mensaje simpático; entretanto, desde aquí podía ser feliz imaginando su alegría al verlo llegar, la agitación de sus trenzas y sus brazos.
Tal vez los años luz son todos iguales, pero no los años caracol, y Osvaldo ha cesado de merecer mi confianza. No es que se detenga, pues me ha sido posible verificar por su huella argentada que prosigue su marcha y que mantiene la buena dirección, aunque esto suponga pare el subir y bajar incontables paredes o atravesar íntegramente una f ábrica de fideos. Pero más me cuesta a mí comprobar esa meritoria exactitud, y dos veces he sido arrestado por guardianes enfurecidos a quienes he tenido que decir las peores mentiras puesto que la verdad me hubiera valido una lluvia de trompadas. Lo triste es que Margarita, sentada en su sillón de terciopelo tosa, me espera del otro lado de la ciudad. Si en vez de Osvaldo yo me hubiera servido de los años luz, ya tendríamos nietos; pero cuando se ama largo y dulcemente, cuando se quiere llegar al termino de una paulatina esperanza, es lógico que se elijan los años caracol. Es tan difícil, después de todo, decidir cuales son las ventajas y cuales los inconvenientes de estas opciones.
Al principio pensé que se trataba de años tortuga, pero he tenido que abandonar esa unidad de medida demasiado halagadora. Por poco que camine una tortuga, yo hubiera terminado por llegar a Margarita, pero en cambio Osvaldo, mi caracol preferido, no me deja la menor esperanza. Vaya a saber cuando se inici o la marcha que lo fue distanciando imperceptiblemente de mi zapato izquierdo, luego que lo hube orientado con extrema precisión hacia el tumbo que lo llevara a Margarita. Repleto de lechuga fresca, cuidado y atendido amorosamente, su primer avance fue promisorio, y me dije esperanzadamente que antes de que el pino del patio sobrepasara la altura del tejado, los plateados cuernos de Osvaldo entrarían en el campo visual de Margarita pare llevarle mi mensaje simpático; entretanto, desde aquí podía ser feliz imaginando su alegría al verlo llegar, la agitación de sus trenzas y sus brazos.
Tal vez los años luz son todos iguales, pero no los años caracol, y Osvaldo ha cesado de merecer mi confianza. No es que se detenga, pues me ha sido posible verificar por su huella argentada que prosigue su marcha y que mantiene la buena dirección, aunque esto suponga pare el subir y bajar incontables paredes o atravesar íntegramente una f ábrica de fideos. Pero más me cuesta a mí comprobar esa meritoria exactitud, y dos veces he sido arrestado por guardianes enfurecidos a quienes he tenido que decir las peores mentiras puesto que la verdad me hubiera valido una lluvia de trompadas. Lo triste es que Margarita, sentada en su sillón de terciopelo tosa, me espera del otro lado de la ciudad. Si en vez de Osvaldo yo me hubiera servido de los años luz, ya tendríamos nietos; pero cuando se ama largo y dulcemente, cuando se quiere llegar al termino de una paulatina esperanza, es lógico que se elijan los años caracol. Es tan difícil, después de todo, decidir cuales son las ventajas y cuales los inconvenientes de estas opciones.
29/10/07
De La Tregua, de Mario Benedetti
Gracias a una corazonada, puedo creer en Dios y acertar, o no creer en Dios y también acertar. ¿Entonces? Acaso Dios tenga un rostro de crupier y yo sólo sea un pobre diablo que juega a rojo cuando sale negro, y viceversa.
No es la eternidad pero es el instante que, después de todo, es su único sucedáneo verdadero.
No es la eternidad pero es el instante que, después de todo, es su único sucedáneo verdadero.
De Pedro Páramo, de Juan Rulfo
Volvía yo. Volvería siempre. El mar moja mis tobillos y se va; moja mis rodillas, mis muslos; rodea mi cintura con su brazo suave, da vuelta sobre mis senos; se abraza de mi cuello; aprieta mis hombros. Entonces me hundo en él, entera. Me entrego a él en su fuerte batir en su suave poseer, sin dejar pedazo
De Rayuela, de Julio Cortázar
Capítulo 7 (mi favorito)
Toco tu boca con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos parea deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre si, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia obscura, y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua
Toco tu boca con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos parea deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre si, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia obscura, y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua
21/10/07
TE VAMOS A EXTRAÑAR (8 DE MARZO DEL 2006)
cuerpo enamorado
Miro mi sexo con ternura
Toco la punta de mi cuerpo enamorado
Y no soy yo que veo sino el otro
El mismo mono milenario
Que se refleja en el remanso y ríe
Amo el espejo en que contemplo
Mi espesa barba y mi tristeza
Mis pantalones grises y la lluvia
Miro mi sexo con ternura
Mi glande puro y mis testículos
Repletos de amargura
Y no soy yo que sufre sino el otro
El mismo mono milenario
Que se refleja en el espejo y llora
Me acabo de enterar, y por culpa de lo caro de las tarifas de Claro, me he enterado unas 10 horas después del resto de mis amigos. Y yo que pensaba visitarte, enjuagarte la frente y darte un beso en la mano, mirarte a los ojos y que te dieras cuenta de que mi cariño por ti era más fuerte y más importante que el del resto. Ahora ya no estás, ahora sólo me queda imaginar que lees esto como si estuvieras a mi lado, aquí, fuera de toda extraña perspectiva material... Aun así, te extraño demasiado como para no haberte visto nunca.
Adios ex-poeta-favorito-vivo
Bienvenido a la nueva categorización de poeta favorito a secas.
Miro mi sexo con ternura
Toco la punta de mi cuerpo enamorado
Y no soy yo que veo sino el otro
El mismo mono milenario
Que se refleja en el remanso y ríe
Amo el espejo en que contemplo
Mi espesa barba y mi tristeza
Mis pantalones grises y la lluvia
Miro mi sexo con ternura
Mi glande puro y mis testículos
Repletos de amargura
Y no soy yo que sufre sino el otro
El mismo mono milenario
Que se refleja en el espejo y llora
Me acabo de enterar, y por culpa de lo caro de las tarifas de Claro, me he enterado unas 10 horas después del resto de mis amigos. Y yo que pensaba visitarte, enjuagarte la frente y darte un beso en la mano, mirarte a los ojos y que te dieras cuenta de que mi cariño por ti era más fuerte y más importante que el del resto. Ahora ya no estás, ahora sólo me queda imaginar que lees esto como si estuvieras a mi lado, aquí, fuera de toda extraña perspectiva material... Aun así, te extraño demasiado como para no haberte visto nunca.
Adios ex-poeta-favorito-vivo
Bienvenido a la nueva categorización de poeta favorito a secas.
19/9/07
Vicente Huidobro: Altazor, Canto III (fragmento)
Mi alegría es oír el ruido del viento en tus cabellos
(Reconozco ese ruido desde lejos)
Cuando las barcas zozobran y el río arrastra troncos de árbol
Eres una lámpara de carne en la tormenta
Con los cabellos a todo viento
Tus cabellos donde el sol va a buscar sus mejores sueños
Mi alegría es mirarte solitaria en el diván del mundo
Como la mano de una princesa soñolienta
Con tus ojos que evocan un piano de olores
Una bebida de paroxismos
Una flor que está dejando de perfumar
Tus ojos hipnotizan la soledad
Como una rueda qeu sigue girando después de la catástrofe
Mi alegría es mirarte cuando escuchas
Ese rayo de luz que camina hacia el fondo del agua
Y te quedas suspnsa largo rato
Tantas estrellas pasadas por el harnero del mar
Nada tiene entonces semejante emoción
Ni un mástil pidiendo viento
Ni un aeroplano ciego palpando el infinito
Ni la paloma demacrada dormida sobre un lamento
Ni el arcoiris con las alas selladas
Más bello que la parábola de un verso
La parábola tendida en puente nocturno de alma a alma
Nacida en todos los sitios donde pongo los ojos
Con la cabeza levantada
Y todo el cabello al viento
Eres más hermosa que el relincho de un potro en la montaña
Que la sirena de un barco que deja escapar toda su alma
Que un faro en la neblina buscando a quien salvar
Eres más hermosa que la golondrina atravesada por el viento
Eres el ruido del mar en verano
Eres el ruido de una calle populosa llena de admiración
Mi gloria está en tus ojos
Vestidad del lujo de tus ojos y de su brillo interno
Estoy sentado en el rindón más sensible de tu mirada
Bajo el silencio estático de inmóviles pestañas
Viene saliendo un augurio del fondo de tus ojos
Y un viento de océano ondula tus pupilas
Nada se compara a esa leyenda de semillas que deja tu presencia
A esa voz que busca un astro muerto qeu volver a la vida
Tu voz hace un imperio en el espacio
Y esa mano que se levanta en ti como si fuera a cogar soles en el aire
Y ese mirar que escribe mundo en el infinito
Y esa cabeza que se dobla para escuchar un murmullo en la eternidad
Y ese pie que es la fiesta de los caminos encadenados
Y esos párpados donde vienen a vararse las centellas del éter
Y ese beso que hincha la proa de tus labios
Y esa sonrisa como un estandarte al frente de tu vida
Y ese secreto que dirige las mareas de tu pecho
Dormido a la sombra de tus senos
Si tu murieras
Las estrellas a pesar de su lámpara encendida
Perderían el camino
¿Qué sería del universo?
(Reconozco ese ruido desde lejos)
Cuando las barcas zozobran y el río arrastra troncos de árbol
Eres una lámpara de carne en la tormenta
Con los cabellos a todo viento
Tus cabellos donde el sol va a buscar sus mejores sueños
Mi alegría es mirarte solitaria en el diván del mundo
Como la mano de una princesa soñolienta
Con tus ojos que evocan un piano de olores
Una bebida de paroxismos
Una flor que está dejando de perfumar
Tus ojos hipnotizan la soledad
Como una rueda qeu sigue girando después de la catástrofe
Mi alegría es mirarte cuando escuchas
Ese rayo de luz que camina hacia el fondo del agua
Y te quedas suspnsa largo rato
Tantas estrellas pasadas por el harnero del mar
Nada tiene entonces semejante emoción
Ni un mástil pidiendo viento
Ni un aeroplano ciego palpando el infinito
Ni la paloma demacrada dormida sobre un lamento
Ni el arcoiris con las alas selladas
Más bello que la parábola de un verso
La parábola tendida en puente nocturno de alma a alma
Nacida en todos los sitios donde pongo los ojos
Con la cabeza levantada
Y todo el cabello al viento
Eres más hermosa que el relincho de un potro en la montaña
Que la sirena de un barco que deja escapar toda su alma
Que un faro en la neblina buscando a quien salvar
Eres más hermosa que la golondrina atravesada por el viento
Eres el ruido del mar en verano
Eres el ruido de una calle populosa llena de admiración
Mi gloria está en tus ojos
Vestidad del lujo de tus ojos y de su brillo interno
Estoy sentado en el rindón más sensible de tu mirada
Bajo el silencio estático de inmóviles pestañas
Viene saliendo un augurio del fondo de tus ojos
Y un viento de océano ondula tus pupilas
Nada se compara a esa leyenda de semillas que deja tu presencia
A esa voz que busca un astro muerto qeu volver a la vida
Tu voz hace un imperio en el espacio
Y esa mano que se levanta en ti como si fuera a cogar soles en el aire
Y ese mirar que escribe mundo en el infinito
Y esa cabeza que se dobla para escuchar un murmullo en la eternidad
Y ese pie que es la fiesta de los caminos encadenados
Y esos párpados donde vienen a vararse las centellas del éter
Y ese beso que hincha la proa de tus labios
Y esa sonrisa como un estandarte al frente de tu vida
Y ese secreto que dirige las mareas de tu pecho
Dormido a la sombra de tus senos
Si tu murieras
Las estrellas a pesar de su lámpara encendida
Perderían el camino
¿Qué sería del universo?
31/7/07
LO ERÓTICO EN LA CAZA (11-07-05)

Para lograr esta atracción sexual, el cazador tiene a su disposición los siguientes medios: abstinencia sexual y por consiguiente un estado latente de exitación; pureza física producida por baños, vomitos y dieta; pureza virtual de sus armas, el uso de plantas aromáticas cuyo perfume es excitante; pintura facial; el uso de tabaco; amuletos especiales e invocaciones mágicas. Siguiendo estas reglas el (cazador) puede emprender la caza pero siempre consciente del respectivo aspecto erótico y de la relación esencialmente sexual que lo une a su presa.
(Identidad y armonía en la tradición oral Ese Eja. María C. Chavarría.)
(Identidad y armonía en la tradición oral Ese Eja. María C. Chavarría.)
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