29/10/07

De La Tregua, de Mario Benedetti




Gracias a una corazonada, puedo creer en Dios y acertar, o no creer en Dios y también acertar. ¿Entonces? Acaso Dios tenga un rostro de crupier y yo sólo sea un pobre diablo que juega a rojo cuando sale negro, y viceversa.


No es la eternidad pero es el instante que, después de todo, es su único sucedáneo verdadero.

No hay comentarios:

De hace mucho

Hace un tiempo traté de volver a empezar. Vine aquí, me hice un blog nuevo y empecé a escribir. Fue una practica vacía, no me sirvió de much...