ENERO DEL 2008
Visitar Huaraz siempre es maravilloso para mí. No sólo por la gente, no sólo por el aire y no sólo por las montañas. Esas fueron mis excusas al principio, ahora ir a Huaraz es regresar. Respirar de nuevo ese aire conocido y amistoso, visitar amigos, sentarme en la plaza, ver cuánto ha avanzado la construcción de la catedral, y mostrarla. Esta vez se la mostré a Jü y le encantó. Como no habría de encantarle una ciudad donde todavía, a pesar del calentamiento global, se ve una montaña completamente blanca: El Huascaran

Otra de las cosas que me fascinan de Huaraz, y quien me conoce entenderá por qué, es el cementerio de Yungay. Un cementerio dentro de un cementerio "in situ" el lugar es escalofriante porque mientras caminas puedes ver bajo tus pies los restos de las casas que fueron enterradas por el aluvión. Imagina por favor, caminar bajo una ciudad enterrada, saber que bajo tus pies han quedado enterrados en vida cientos de personas, en sus casas, comiendo, cocinando y tú sólo puedes ver los techos de sus casas. Terrible... si pues, me gustan los cementerios, ¿algún problema?


(no nos vemos lindos?)
En Yungay no pueden dejar de ver los carritos. Un volkswagen, un camión y un omnibus en una unión más que romántica.


Esta es mi foto postal de la laguna de Chinacocha en Yanganuco

una foto tomada desde el hostal Schatzy (o algo muy parecido, luego lo reviso bien). Un lindo hotel de verdad.

Esta es la catedral a medio construir, miren el detalle de las flores
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