Lo conocí por Martín, y él lo conoció por Oscar, y luego Oscar y yo lo escuchamos sin parar por días, horas, meses. Escucharlo fue bueno y también abrazarnos y recoger moras juntos y jugar con nuestros celulares. Las cosas simples las viví con Oscar hasta que él se complicó, perdió el pelo, la sonrisa y la tranquilidad, también perdió delgadez y su capacidad para hacerme sentir bien.
Pero me dejó a Drexler.
Jorge Drexler: De la demasiada música
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