10/7/09

La historia de la mujer

La historia de la mujer es una cosa complicada hasta decir basta. La evolución la ha relegado a una condición de inferioridad que no ha durado unas cuantas décadas, ni siquiera unos cuantos siglos, si no toda la historia de la humanidad. Por ello me pregunto de qué manera se sintieron con derecho a luchar las primeras mujeres que lucharon por la igualdad. Aunque me duela admitirlo, eran seres inferiores que por primera vez se daban cuenta de que tenían capacidad de razonar y querían sentirse iguales a los otros, a los hombres. No digo que su inferioridad haya sido una condición física, pero sí una cuestión cultural tan arraigada que no puedo admitir que hayan participado del mismo grado de capacidad de razonamiento, de capacidad de abstracción y de capacidad de desarrollarse en las letras y las ciencias. No, no y no. Las tareas del hogar y las tareas a las que las mujeres se dedicaron por milenios no permiten el mismo nivel de desarrollo.

Pero, si ellas no se hubieran sentido al mismo nivel que los hombres, no habrían luchado por la igualdad que ahora se vive (para muchas mujeres), y yo, ahora no estaría aquí pretendiendo una discusión de igual a igual con amigos y familiares de ambos sexos.

El asunto que me atormenta es que la mujer pretenda sentirse “igual” al hombre, cuando es obvio que somos culturas totalmente distintas. Es absurdo pretender que miles de años de educación diferenciada se puedan cambiar en poco más de 100 añitos. Nuestra cultura “femenina” es distinta y no veo nada de malo en que sea distinta, lo único que tenemos que tener en cuenta es que NO es inferior NI superior y que a partir de nuestra cultura podemos hacer cosas tan interesantes como las que se hacen desde la cultura masculina.

Incluso yo, que me catalogo de misógina y bastante masculina, admito que mi educación femenina me inclina a cierta manera de ver el mundo, a cierta manera de evaluar las cosas que estudio y a cierta manera de desarrollar mi pensamiento. Y mi manera no puede ser, bajo ninguna circunstancia, igual a la de un hombre con mi misma cultura y me siento orgullosa de esa diferencia.

Esa diferencia entre estas dos culturas que hemos creado, hace que el mundo tenga dos lados, que el mundo pueda ser observado desde dos puntos de vista, que existan en este mundo dos miradas, dos formas de creación y de invención, que, en fin, exista una variedad que no existía hace 100 años y eso me parece maravilloso.

Hoy quiero agradecer a todas las mujeres que lucharon porque yo hoy, pueda decir que he tenido una educación equivalente a la de cualquier hombre y que mis ideas, aunque distintas, sean equiparables a las de ellos.

Ahora bien, el hecho de que todavía existan mujeres que se tragan el rollo de que son inferiores, que necesitan de un hombre para subsistir así sean ellas las que trabajen y traigan plata a la casa y que la cultura y la educación sólo puede ser llevada a cabo por el sexo "fuerte" me parece bien cojudo. Claro que entre este nivel de inferioridad admitida, buscada y hasta disfrutada, y lo que yo considero sentirse al mismo nivel de cualquier hombre (y muchas veces superior, por lo menos yo :P) hay una gran variedad que por lo general me hace detestar mucho a la mayoría de mujeres, pero eso a otro post. Lis, a ti te quiero.



Nota: si van a comentar este post, mantengan la compostura, los insultos y estupideces (sobretodo si vienen de mujeres inferiores) se van por donde vinieron.

2 comentarios:

Wolf G. dijo...

Muy bueno tu análisis. Y estoy de acuerdo.

Algunas actitudes feministas sí me molestan, como por ejemplo, su visión de la igualdad. Creo que es imposible. Jamás será correcto que un hombre pegue a una mujer, por poner un ejemplo. En contraste con una mujer pegando a un hombre.

Supongo que hay pocas mujeres como tú describes aquí.

Jamás se oye hablar de Lyudmila Pavlichenko, ¿no?

G. dijo...

Supongo que las primeras mujeres, más que pedir igualdad, pedían que se les reconociese su esfuerzo y su trabajo. Que se reconociese su papel en la historia. Su papel fundamental en las guerras, por ejemplo. Ellas también hacían cosas importantes, y sin embargo el protagonismo era siempre para los hombres. Las mujeres veían ir a sus hijos a morir a la guerra, pero eso parecía no tener ninguna importancia. A lo mejor de ahí que empezasen a interesarse por la política, que empezasen a exigir los mismos derechos que los hombres. No sé. Creo que es evidente que el mismo camino recorrido por personas distintas puede dar lugar a conclusiones o resultados bien diferentes.

Creo que es imposible una igualdad total, porque somos hombres y mujeres y, además, cada uno de su casa, de su padre y de su madre (como dicen por aquí).

Y sí, yo tampoco soporto a esas mujeres de las que hablas.

^^

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