22/4/10

El triste y melancólico final de la media reja

He abandonado mi página, lo sé, pero creo que esta es una buena forma de devolverle su continuidad.

Espero que se acuerden de la media reja que adornaba mi calle y por la que tantos pleitos y miradas de desconfianza crucé con el Sr.  Carnero y su querida esposa Javier Bardem (específicamente interpretando al asesino en serie de No country for old men)
La verdad yo no volví a tocar el tema con mi vecino y no volví a chocarme con ninguna de las familias a las que les vendió su segundo y tercer piso, que yo sepa no han hecho de nuevo alguna fiesta infantil que no me deje escuchar la tele o una fiestita a todo volumen en día de semana sólo porque llegaron de "fuera del país" (con lo xenofílica que es la gente en este país basta con que digas fuera-del-país para que uno diga oh, oh, no no pues si es así no importa, tu fiesta es más importante que mi sueño), tampoco, cosa que agradezco siempre, no se les ha ocurrido arreglar su casa en domingo a las 6 de la mañana con la música a todo volumen porque sin música arreglar es aburrido y a mí que me importan los vecinos.
Será porque se han portado como gente o será porque yo no he estado aquí para escucharlos, no lo sé y soy honesta porque ya llevo casi un mes en el país (sin hacer fiesta de bienvenida en día de semana y con la música a todo volumen) y no me he sentido molestada.
Por el contrario, el día que llegué, todavía no había si quiera bajado las maletas del carro de mi hermano cuando él me hizo notar algo que me llenó de alegría. La media reja había desaparecido y de ella sólo quedaban los postes que la sostenían de los costados (costados si, porque aunque no había reja más que de un lado, estaban los DOS postes). Y yo, que me comunico sin palabras con mi hermanito, le digo con un gesto "¿qué fue, la volaron, fuiste, te quejaste, lo obligaste con tus fuertes manos dominándolo hasta que pudo sacarla con los dientes?" a lo que riéndose me contó la historia.

Pues resulta que uno de los encantadores vecinos del Sr. Carnero, uno de aquellos a quienes amablemente les vendió parte de su terreno, llegó a casa una noche un tanto pasado de copas. Se olvidó de la existencia de  la reja, de la otra reja y de todo lo que había por ahí, calculó mal, pisó el acelerador en vez del freno y trató de cruzar la reja por completo, pero por el lado equivocado (o sea donde todavía se erigía el monumento a Alicía en el país de las maravillas). Como resultado, la reja quedó tan maltrecha que prácticamente cayó por su propio peso. Mi hermano terminó la historia diciéndome "Al parecer, no era tan segura como él pensaba"

Y es así que termina la historia de la media reja de mi calle, tal vez algún día, alguien más en estado etílico, se decida a deshacerse de los postes que han quedado ahí como monumento a... Dios, no sé si llamarlo estupidez o simplemente falta de perseverancia.

1 comentario:

CANDY dijo...

LIGIA YA ABANDONASTE EL BLOG DE NUEVO????

DONDE ESTAN LAS FOTOS DEL PRIMER AÑO DE DUDU!!!!! TU HIJO DEBE ESTAR HERMOSOOOOOOO

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