Gracias papi, por ser tan distinto a mi mami, y por todo también
Gracias César, por casi todo
Gracias Enrique, por enseñarme a razonar
Gracias Rosi, por ser la única mujer de entre los "niños"
Gracias María, por ser una segunda todo
Gracias Victor Hugo, por quitarme el concepto de amor que tenía y por hacerme ver que las oportunidades sólo vienen una vez en la vida. Gracias además por regresar 20 años después y demostrarme que toda la mierda se puede borrar.
Gracias Juca, gracias Juca gracias Juca, por demostrarme que quería lo que pretendía ser y no lo que era, por enseñarme a fijarme en el sufrimiento ajeno, por enseñarme que el sacrificio por amor no es una utopía, por enseñarme que la fidelidad es un absurdo y por seguirme enseñando que la amistad después del amor no puede continuar si te casas con la prima.
Gracias Mario, por demostrarme que el amor de la cama se parece tanto al amor que puedes perder la cabeza entre tus piernas.
Gracias Jaru, por besar tan bien
Gracias Ryan, por demostrarme que el amor y la enfermedad mental no pueden ir de la mano. Gracias por ser tan rico y tan bueno en tantos aspectos y gracias por hacerme dura como un palo por un buen tiempo.
Gracias Lis, por sacarme de la dureza emocional en la que me dejó Ryan, gracias por ayudarme a dejar de fumar, gracias por enseñarme a organizar mi vida, gracias por demostrarme que la amistad nunca es eterna, que los psicópatas se encuentran en los lugares más insospechados, gracias por regresarme a la dureza emocional en la que me dejó Ryan y de la que no sé cómo salir, gracias por demostrarme que incluso los amigos pueden ser crueles contigo con premeditación y alevosía, gracias por demostrarme lo poco que me conocías antes de desaparecer, gracias por demostrarme tus mayores defectos antes de desaparecer.
Gracias Martín, por ser amigo incondicional, por hacerme llorar y luego curarme el llanto, por abrazarme, por darme tu pecho y con eso recordarme que tu corazón late y abriga al mismo tiempo, por ser el amor de mi vida hecho amigo.
Gracias Chinese, por enseñarme que uno puede ser poco amable y muy amable a la vez, por enseñarme que las personas más viejas del mundo nacieron después de mí, por quererme, por abrazarme, por existir en mi vida, gracias por escucharme en silencio cuando cualquier palabra puede hacer más daño que el silencio, gracias por esos abrazos que sacan conejos, gracias por seguir siendo mi amigo luego de conocer todos mis defectos.
Gracias Choclito, por haber nacido, por darme la felicidad de tu abrazo, por decirme Gigí, por quererme tanto, por ser tan inteligente, tan educado, tan civilizado, tan maravilloso.
Gracias Jü por hacerme feliz cada minuto de mi vida, por abrazar tus piernas a las mías cuando todo el día me ha cansado hasta las lágrimas, por abrazarme cuando lloro, por darme de comer cuando no puedo más, por jugar con Dudu, por cargar a Dudu, por armar muebles conmigo, por comenzar una vida conmigo, por darme a usar el idioma más difícil con el que me he encontrado, gracias por amarme y dejarte amar. Gracias por un todo nuevo.
Gracias Dudu, por llamarme mami, aunque a veces sea gritando, gracias por reír a carcajadas conmigo, gracias por haber aprendido a dormir solo y a comer solo antes de los dos años, gracias por hacer el esfuerzo de portarte bien cuando estás en público, gracias por tomar tu remedio sin regañar y dejarte medir la temperatura, gracias por armar cosas con tus bloques y dibujar en tu pizarra, gracias por darme una razón para seguir cuando tu insomnio está a punto de hacerme explotar, gracias por enseñarme a controlar mis rabietas, gracias por hacerme mamá.
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