
Donna Helena, yo te vi:
Cuando no eras donna y eras tan poco Helena, cuando tus fasos no me sorprendían y tus conversaciones no me conmovían, realmente eras tan poco Helena que mis ojos se clavaron en ti sin pensar que perdería todo lo que muchos perdieron después de mi. Perdí tanto que dejé de ser hombre y de usar guantes, y de tener mucho pelo, y de sentir y de vivir... comenzaste a matar conmigo, y mataste a tantos que yo misma ya perdí la cuenta, y mataste a tantos que escuché tu canción, y me la comí poco a poco hasta que tus besos me dejaron de excitar y tus recuerdos me dejaron de hacer temblar, pero eso es porque ya no quieres matar, porque ahora lloras al pie de un barranco cada vez que se mueren tus amantes. Si todavía lo disfrutaras como disfrutaste mi muerte yo no podría ver de frente a tus ojos trasparentes y tirarte una sonrisa, que mas bien sería un beso volado, que mas bien sería una lágrima, que mas bien no sería nada, porque tengo que caer en la cuenta de que tus ojos no son transparentes, y que ahora tan donna, y tan Helena, y tan hermosa, y tan mi muerte, no eres nada que yo pueda alcanzar.
Ahora aquí, descansando sobre una nube junto a la verdadera libertad, no puedo ser feliz y sólo sé que tú tampoco. Ay donna Helena, sigue matando, sigue sufriendo, tu sabes que lo mío es perpetuo, tú sabes que siempre estaré aquí... esperándote
Querida donna Helena, recuérdame
LIGIA
Cuando no eras donna y eras tan poco Helena, cuando tus fasos no me sorprendían y tus conversaciones no me conmovían, realmente eras tan poco Helena que mis ojos se clavaron en ti sin pensar que perdería todo lo que muchos perdieron después de mi. Perdí tanto que dejé de ser hombre y de usar guantes, y de tener mucho pelo, y de sentir y de vivir... comenzaste a matar conmigo, y mataste a tantos que yo misma ya perdí la cuenta, y mataste a tantos que escuché tu canción, y me la comí poco a poco hasta que tus besos me dejaron de excitar y tus recuerdos me dejaron de hacer temblar, pero eso es porque ya no quieres matar, porque ahora lloras al pie de un barranco cada vez que se mueren tus amantes. Si todavía lo disfrutaras como disfrutaste mi muerte yo no podría ver de frente a tus ojos trasparentes y tirarte una sonrisa, que mas bien sería un beso volado, que mas bien sería una lágrima, que mas bien no sería nada, porque tengo que caer en la cuenta de que tus ojos no son transparentes, y que ahora tan donna, y tan Helena, y tan hermosa, y tan mi muerte, no eres nada que yo pueda alcanzar.
Ahora aquí, descansando sobre una nube junto a la verdadera libertad, no puedo ser feliz y sólo sé que tú tampoco. Ay donna Helena, sigue matando, sigue sufriendo, tu sabes que lo mío es perpetuo, tú sabes que siempre estaré aquí... esperándote
Querida donna Helena, recuérdame
LIGIA
No hay comentarios:
Publicar un comentario