
Si sigues una línea recta pronto se acabará y tendrás que voltear, eso si el último paso no lo haces sobre un solo pie y llevando un conejo en los brazos, un perro al costado y un simio de la otra mano. En todo caso cuando voltees verás un campo verde lleno de flores azules y grises (debes tratar de evitar pensar que es falla de la cinta porque el director lo planeó todo así como las velitas de la lista de Schindler) y naranjas y por supuesto flores famosas como tulipanes y jazmines, muy pocas rosas porque de tanto venderlas y de tanto ser regaladas por los enamorados realmente quedan muy pocas aquí. Verás a lo lejos una luz resplandeciente que no deberás confundir con la luz de los reflectores, porque esas vienen de arriba; querrás acercarte a la luz y sentirás algo dentro de ti, un dolor en el estómago, o si todavía crees en todo eso que te han contado del amor, en el corazón. Luego vomitarás serpientes, por lo de los sueños de Silvio, eso sí, sin palomas ni pétalos. Para esto tienes que estar perfectamente consiente del lugar en el que está la línea por donde viniste para salir corriendo en cuanto termines de vomitar eso bichos, porque son capaces de matarte sin pensar que acabas de darles la vida. Pero si no llegaras a encontrar la rayita mientras vomitas, no te va a quedar otra que sacar el cuchillo, que no debes olvidar al salir de casa, y empezar a cortarles la cabeza una por una; sé que la primera te dolerá mucho, pero como vayas avanzando te dejarán de dar pena y pensarás en tu propia vida. No pienses que corres peligro en ese momento, porque las serpientes están tan aturdidas por el cambio de clima que podrás matarlas ea todas en los siguientes 45 segundos después de haber terminado de vomitarlas, así que no te preocupes. Cuando termines de matarlas habrás avanzado tanto que habrás perdido de vista para siempre la línea de donde viniste, y en ese gran espacio de flores verdes no tendrás otra que seguir avanzando a la luz, esa que parece reflector. Cuando estés a punto de llegar a la luz, te darás cuenta de que una de las serpientes ha sobrevivido y está a punto de morderte el brazo, pero con un rápido movimiento de tu mano izquierda, ojo muy rápido, podrás matarla con el cuchillo que todavía llevarás en la mano porque, como habrás leído esto acá, estarás preparado para atacarla. Cuando la veas muerta ya estará frente a la luz y te dará cuenta de que era una luciérnaga enorme con la que tendrás que luchar, y será muy difícil porque su luz te cegará, pero al final podrás matarla gracias a tus rápidos movimientos y a la seguridad que te doy ahora diciéndote que lo lograrás. Pronto, sin darte cuenta, la luz se apagará y verás un enorme bicho tirado de espaldas sangrando un líquido brillante que era el que la hacía dar tanta luz. La verás unos minutos y luego llorarás porque tu esperabas que la luz fuera el final del camino, pero no, luego voltearás y te darás cuenta de que has seguido otra rayita recta, esta vez formada por los cuerpos de las serpientes en medio del camino, entonces como al comienzo, al acabarse la línea recta tendrás que voltear, y sin perro, conejo o simio no te quedará otra opción que maldecir de nuevo y enfrentarte a nuevas aventuras, esta vez en un desierto verde limón con dunas que se vuelven fucsia por la acción de una luz extraña en el techo de lo que parece ser un estudio pero que no lo es porque no hay estudios tan grandes. Empezarás a caminar y antes de enfrentarte a hipopotamos pequeñitos pero venenosos te dirás a ti mismo: “Ojalá esta vez encuentre al simio, al perrro y al conejo, ojalá esta sea la última vuelta del camino.,”
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