28/1/10

¿Quién soy? ¿Dónde estoy?

Cuando era niña pretendía que podía cambiar el mundo. Lo recuerdo ahora porque alguien me dijo "Te acuerdas de cuando intentábamos cambiar el mundo" y me sorprendió porque reconocí poco antes de terminar el colegio que todos los intentos por mejorar, limpiar, arreglar o decorar el mundo con un libro o un gran proyecto ya habían sido llevados a cabo y habían fallado y jamás me sentí suficientemente fuerte como para ser más que miles de generaciones pasadas.

Cuando salí del colegio pretendía ser escritora, publicar, ser famosa, maravillosa, poder llevar a miles de situaciones a los que me leyeran, darles asco, risa, nausea, nervios, etc. Todo hasta que leí a Henry Miller y me di cuenta de que ya había sido hecho y con tanto tanto éxito que sería imposible para mí llegar a eso. También leí otros que me gustaron y esos otros también me hicieron sentir impotente. Un día me leyeron a mí y me trataron como escritora y por un minuto me lo creí, cogí mi compu y empecé a escribir y cuando terminé se lo llevé a Eduardo (ahora puedo decirlo, uno de mis mejores amigos) cuando terminó me dijo "te sale mejor cuando no tratas".

Entonces dejé de tratar, dejé de tratar de cambiar el mundo y tuve un nido y sé que hice mucho bien con él, dejé de tratar de escribir y mucha gente me dice que escribo bien, dejé de buscar pareja y me encontré con el hombre más maravilloso del mundo. Me sorprende que a estas alturas me traten de echar en cara que soy fea, o tonta, o que no soy escritora, porque ya dejé de intentar ser linda, o inteligente o una gran escritora, y si  por ahí logro que alguna gente me considere todas esas cosas, pues suelto una sonrisa y agradezco y nada más.

Y eso me lleva a dónde estoy. Estoy en Graz, una ciudad relativamente pequeña (al lado de Lima casi toda ciudad en el mundo es pequeña), bañada por una nieve que todavía me sorprende, por la que camino como si de maizena se tratase y que me congela hasta los huesos cuando camino mucho. Graz generalmente me trata bien, pero ahora está muy abrumadora, soy la portadora de Dudu y todos quieren tocarlo, besarlo y adorarlo. Y yo, detrás de él, tratando de comprender este "galimatías ininteligible" (César dixit) me aburro y por ratos me deprimo. Entonces entro aquí, a mi pequeña sociedad privada, donde todos hablan y hasta se pelean, y Fridita me escribe algo como esto:

"un verdadero escritor no se calla no deja de escribir... o que crees que tu predecible y aburrido cortazar se callaba ante la critica.. eres lo que se dice una falsa literata una falsa escitora. a ver demuestra tu supuesta inteligencia"

y entonces sólo me queda sonreír. Porque... no voy a explicar por que´sonrío, porque sé que cualquier buen lector de Cortázar ya entendió mi sonrisa, y cualquiera que no lo entienda (y por lo tanto se aburra leyéndolo) seguirá pensando que el que no escribe deja de ser escritor.

Yo no me creo escritor, y en este apartado pueblo de Austria no me creo capaz de cambiar el mundo, pero muy a los Juan Rulfo, dejaré de escribir de vez en cuando, y aún así, sin leerme por mucho tiempo, o releyendo mis entradas antiguas, me nombrarán cada vez que puedan en los salones de San Marcos.

Disculpen mis ausencias, ya les contaré qué me tiene ocupada

2 comentarios:

nancy dijo...

que lindo esta tu bb,en su mirada se refleja el amor y la felicidad que le dan como famila. hacia mucho tiempo que no visitaba tu blog.
sigue escribiendonos aunque sea esporadicamente.
nancy

CANDY dijo...

ligia me pregunto si ya dejaste el blog, por que la verdad que hace mucho mucho tiempo que no tiwenes entradas nuevas o tienes otro link ??? si es asi espero que nos comuniques a todos tus lectores =D

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